miércoles 9 de noviembre de 2011

10 canciones buenrollistas


…por ellas mismas o por lo que han supuesto para mí


1. i promisse you. When in Rome

2. don’t you. Simple Minds

3. Candy. Iggy pop& Kate Pierson (B-52's)

4. sit down. James.

5. la fuerza. Facto de La Fe

6. Resistiré. El duo dinámico

7. Common people. Pulp

8. ELLA. Bebe

9. VIVA LA VIDA. Coldplay

10. yo también. La casa azul


No suelo comentar el por qué de mi lista, pero esta vez no puedo evitarlo:

  1. Todavía me recuerdo con el uniforme del cole pidiéndole a mis hermanos mayores que me pusieran este vinilo, y de cómo cerraba los ojos y daba vueltas en el salón bailando y cantando sin saber qué decía.

http://youtu.be/5HI_xFQWiYU

  1. El club de los 5, juventud, sueños, amistad… Otra de remember 80.

http://youtu.be/jpc7TBhilFI

  1. No concibo un viaje sin abrir la ventanilla del coche sentir el aire en la cara y gritar junto a Kate “uouououooooooooo”

http://youtu.be/6bLOjmY--TA

  1. Siéntate a mi lado, en el amor, el miedo, el odio, en las lágrimas… (ven!) siéntate a mi lado

http://youtu.be/Ew7Zkkucos8

  1. Buenrollista donde las haya, un canto al optimismo que me transmite la fuerza que pretende: “y lo intento porque siento, que cuento con expertos, capaces de cagarla y reírse en el intento… no nos menospreciemos no nos menospreciemos”.

http://youtu.be/CeNN-c1U-6Q

  1. Es genial cómo una canción puede unir a personas de todos los estilos musicales, un clásico que nunca pasará de moda, es atemporal, y resistirá! como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie.

http://youtu.be/SNZv46WnY2Q

  1. Es un temazo y punto. Siempre que la escucho busco a mi Quique para dar botes, cantar y gritar allá dónde estemos, me encanta, simplemente.

http://youtu.be/yuTMWgOduFM

  1. La de mis amigas, en la que todas nos sentimos con tacones, con rimel en las pestañas y más guapas que nunca; y damos portazos, cerramos capítulos y tó palante, que pa atrás ni pa tomá carrerilla

http://youtu.be/1VH6LG2WDD4

  1. Curioso cómo su letra no tiene nada que ver con lo que transmite, me quedo con el título y todos los grandes momentos que he vivido con esta canción.

http://youtu.be/u_tcE4rWovI

  1. Esta canción me recordará a una época maravillosa donde me he sentido arropada y querida por mis amigos, que aparecieron cuando más lo necesitaba y que jamás olvidaré.

http://youtu.be/bv_3Av9_BGY

lunes 3 de octubre de 2011

Se llama Paz


Mujer desenfadada en apariencia y despreocupada en realidad.

Nació en el seno de una buena familia y jamás necesitó trabajar. Igual vestía de etiqueta para eventos de la alta sociedad, que hablaba durante horas con los mendigos del parterre en chanclas y faldones del mercado.

Cuando a sus 42 años la pérdida de puntería al tiro al blanco le hizo visitar al médico nadie imaginaba que la noticia de un tumor cerebral la afrontara de tal manera. Frente al 3 % de supervivencia que le prometía el no hacer nada, tuvo claro que un 5 % de posibilidades si se operaba era motivo suficiente para intentarlo. “Hay más probabilidades, ¿no? pues opérenme”. Paz eligió bien.

Que no necesitara trabajar no impedía que le gustara ejercer de voluntaria. Un día decidió llevarse a un grupo de abuelitas a una revisión ginecológica, y ya que ninguna se atrevía fue ella la que se sometió a la primera revisión para tranquilizar al resto. No se imaginaba que le detectarían un cáncer de matriz. Le indicaron que al extirparle toda la matriz ya no podría tener hijos, y que sólo dejándole una pequeña parte de matriz tendría alguna posibilidad de embarazo, aunque lo desaconsejaban por evitar la reproducción del cáncer. A sus 47 años tuvo claro que le merecía la pena correr ese riesgo, porque algún día se planteaba ser madre. Paz volvió a elegir bien.

Cerca de sus 50 años conoció a un hombre 20 años más joven, y nada más verlo lo tuvo claro y así se lo hizo saber: “eres para mí y me voy a casar contigo”. Así lo hicieron. Cualquiera se imagina a una mujer imponente, tremendamente atractiva, pero en realidad, su apariencia es de lo más normal.

Cuando fue a una clínica de fertilidad dispuesta a quedar embarazada y se encontró con todos los “peros” que un caso como el suyo genera en la comunidad médica, ni las pocas probabilidades de éxito, ni los riesgos que para ella conllevaba le hizo cambiar de opinión. “Sólo tendremos una oportunidad, y un solo embrión para que se implante en tu casi inexistente matriz uterina”, le advirtieron los médicos. Pero Paz dio a luz a una niña preciosa a sus 50 años, y en la primera semana de paseos por el parterre recibió como regalo de todos los mendigos un lote de 24 botellines de agua cuya marca habían visto que solía llevar en el carricoche.

A estas alturas del relato, ¿quién opina que es normal?

Así es Paz.

lunes 2 de mayo de 2011

MipuntoG

Desde que no se fuma en los bares paso bastante tiempo en sus puertas, fumando, charlando, observando. Me fijé en él nada más verlo aparecer, iba acompañado de una rubia. Entre al baño y allí estaban los dos.

- Entras con nosotros, ¿no?- me vacila.

- Por supuesto- le respondo.

Se abre la puerta y entra él, después la rubia que cierra la puerta no sin antes que él se gire y me mire sonriendo.

Volví afuera con mis amigas, dispuesta a liarme otro cigarrillo y charlar sobre el loco día que llevábamos y que aun parecía no acabar. Entonces se acerca, directo a hablar con mi amiga, un encanto con aires de inocente Lolita y sensualidad de Marilyn. Al poco me mira y dice:

- A ti te conozco, eres la del baño que no te has apuntado al trío.

- No perdona, tu rubia me ha cerrado la puerta en las narices.

- (Se ríe) Cierto es.

Mantenemos una conversación sobre las tradiciones de nuestra tierra, él no es de aquí, aunque vive y trabaja aquí. Sigue dirigiendo la conversación hacia mi amiga, parece que le ha gustado (¿y a quién no?), pero de repente se gira, me mira y dice:

- Voy a ser sincero, me acerqué por la rubia, me fijé en ella, pero me gustas tú. Tienes unos ojos preciosos, y carácter, me gusta tu personalidad…me gustas.

- A mi también me gustas tú- contesto sin vacilar.

Empieza a ponerse la cosa un poco tensa, ahí nos quedamos, mirándonos fijamente… Mis amigas que se habían apartado al primer me gustas se acercan, reanudamos la conversación común mientras me pasa el porro que fuma. Aprovecha que mis amigas saludan a conocidos, se gira, me mira fijamente y dice:

- Eres muy guapa, me gustas mucho, en serio.

- Tú también… lo eres.

No había terminado la frase y ya me besaba el cuello, antes de seguir con los labios. Aprovechamos la poca intimidad, le digo que me encantaría llevármelo a casa... me dice que le encantaría quitarme la ropa… Tensión, me besa en los labios otra vez.

- Pero no puede ser, hoy no.

- Ya, lo sé, lo entiendo.

Mis razones eran hormonales, lo que él imaginara, ni idea.

Le pregunto su nombre, G. Me pregunta el mío. Sale su amiga del bar, se acerca a hablar con ella y me sonríe. Mis amigas comentan de ir a otro bar, él lo oye y me dice que nos vemos allí, con una sonrisa… Pero allí no aguanté mucho tiempo, ese loco día había llegado a su fin.

Estaría bien reencontrarse con G y su punto, o mi punto G... por qué no llamarlo así.

lunes 21 de marzo de 2011

Micropoesía a la sopa de letras

Un periódico, unas tijeras.
Palabras que te dicen algo.














Cartulina, esmalte de uñas.
Sopa de letras.
Micropoemas:































Homenaje a este 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía.


TALLER DE MICROPOESÍA A LA SOPA DE LETRAS
by AJO

(Murcia, 2 de Marzo de 2011)

viernes 10 de diciembre de 2010

El masaje



Estaba en el aire. Después de varias apuestas y alguna indirecta, se veía venir que ocurriría. Cuando él se coló en su portal, tras ofrecerse sólo a acompañarla, ella no puso reparos. Prepararon té, encendieron la estufa y comenzaron a entrar en calor.

-“Empiezas tú”, dijo él, “y nada de sexo”, añadió.

-“Yo no te pienso besar”, replicó ella.

Se quitó la camiseta y ella se colocó sobre él, se remangó y empezó a deslizar la crema por su espalda. Él se quejó de que estaba fría, que se quejara una vez más no le extrañó a ella, pero prosiguió. Pronto dejó de hablar así que ella sabía que lo estaba haciendo bien, como le había dicho que sabía hacer. Masajeó su espalda de arriba a bajo, deslizó sus dedos hasta la nuca y los introdujo con fuerza en el cuero cabelludo, presionó. Siguió deslizando sus manos con fuerza por su espalda (ya no prohibida), presionando, acariciando, rozando. Él pidió aceite y ella lo embadurnó, no sin antes quitarse la ropa, no fuera que se manchara… Siguió serpenteando por todo su cuerpo, presionó sus brazos desde los hombros hasta los dedos de las manos, él seguía callado, bajó la corva de la espalda y se paró en su culo. Se quitó los pantalones y el slip, quedó desnudo. Ella presionó con sus puños entre los muslos y su trasero, clavaba los nudillos como si fuera un gato acomodándose en su asiento, amasó sus carnes hasta que le pudo ver la piel de gallina. “¿Tienes frío?” preguntó con media sonrisa, no… no lo tenía. Con la punta de sus dedos fue acariciando su espalda, giró sus manos y usó las uñas esta vez, de arriba abajo, por su culo, debajo, entre los muslos, roces suaves, livianos, casi imperceptibles. Acercó la boca a su nuca y le mordió con travesura, pero él presionó el botón de alarma…

-“Es mi turno” exclamó. “Tu masaje no ha estado mal, pero se puede mejorar”.

Ella se tumbó sobre la cama, estaba en ropa interior así que sólo tuvo que desabrocharle el sujetador. Cogió la botella de aceite y lo volcó sobre su espalda, sus manos eran grandes, fuertes, con un mínimo movimiento ya la recorría entera. Ejercía la presión justa, no era suave y a ella le gustaba, su espalda era firme, robusta y él encontraba cada uno de los puntos donde su tensión se acumulaba. Durante un buen rato consiguió liberarle de todo el estrés con sólo la presión de sus dedos, ella se relajó por completo, se abandonó, confió. Entonces empujó de forma brusca sus brazos hacia arriba, y bordeó sus costados desde la cintura, rozando el pecho, pasando por las axilas, hombros, antebrazos, manos, y apretó sus manos, sus dedos. Ella forcejeó con los dedos entre los suyos, su excitación emanaba por todos los poros de su piel. Él lo sabía y jugó con ello, recorrió nuevamente su espalda, se volcó sobre ella, apoyó sus codos y brazos y se deslizó con la ayuda del aceite, podía sentir su aliento, su respiración entrecortada. Presionó su espalda hasta llegar al final, le quitó las braguitas y presionó con fuerza su culo, pellizcando, masajeando, acariciando, bajó a sus muslos, utilizó sus pulgares, manos, nudillos, subió lentamente recorriendo cada parte de su cuerpo, hasta la nuca, pero ya no presionaba, sólo acariciaba. Comenzó una larga sesión de caricias que erizaron su piel con sólo imaginar cuándo sería la próxima vez que sus manos la tocarían. Lo hacía lento, suave, despacio, no tenía prisa, sabía cómo hacerlo. Le pidió que se diera la vuelta y ella lo hizo. Comenzó a masajear sus caderas, sus manos rodeaban su cuerpo y lo podía observar mientras lo hacía. Fue hacia su vientre, la presión que ejercía era más leve pero en su justa medida. Subió hasta la cintura, bajaba nuevamente hasta su vientre pasando por su ombligo, y terminaba en sus caderas agarrándolas con fuerza. Entonces pasó a las caricias, usó la palma de sus manos que apenas unos milímetros distaban de la piel, caderas, vientre, ombligo, cintura… y subió al pecho. Comenzó a describir elipses con sus dedos, dibujando ochos, círculos concéntricos y espirales que finalizaban en sus pezones. Apretó sus pezones y observó con distancia cómo ella se removía sobre las sábanas, pero debajo de él. Siguió apretando sus pezones sin dejar de mirarla, le dedicó largo tiempo a sus pechos, ella no conseguía abrir los ojos, tal era el deseo y el placer que sólo ansiaba que se abalanzara sobre ella y la penetrara con la misma fuerza que antes sus manos ejercieran sobre su cuerpo. Pero ese no era el trato, no podía, no quería ser ella quien perdiera...

- ¿serás capaz de aguantarlo?” preguntó ella

- “Es mejor así…hay que aguantar” respondió él

Entonces ella rozó son los dedos su polla, húmeda, dura, erecta, jugó con la punta entre sus dedos, la acarició. Siguió hasta sus testículos y los rozó, los tocó, los trató como frágil cristal y lentamente los soltó. Él abandonó uno de sus pechos para sujetarle la mano a ella, la cogió y la empujó hasta arriba, por encima de su cabeza… y volvió a asirle su pecho.

-“Esto no se para”, jadeó ella, “no lo puedes parar…”

Él ya había empezado a bajar su mano izquierda hasta su ombligo, lo rodeó con caricias, siguió por su vientre, hasta el pubis, lo acarició, se adentró en él con sus dedos. Ella se retorcía de placer mientras que él la masturbaba con sus dedos, la miraba mientras pellizcaba su pezón y buceaba en la humedad de su coño, sentía su deseo, sentía su necesidad y prosiguió hasta que ella gritó entre espasmos orgásmicos, retorciéndose de placer, de deseo... hasta correrse.

Se tumbaron uno al lado del otro, ella pensó en besarle, masturbarle y follárselo durante horas pero él se vistió y la avisó de que no podía quedarse a dormir… Lo acompañó a la puerta y como despedida se dieron un abrazo.

A fin de cuentas… ella le dijo que no le daría ningún beso.

miércoles 1 de diciembre de 2010

La cita







Ya no recordaba lo que se siente:

Excitación, curiosidad, nervios…

Podemos camuflarlo como quieras

pero tú y yo tenemos una cita

y apenas nos conocemos.


Sólo un intercambio de palabras escritas

que han flirteado sin querer aparentarlo.


Beberemos vino,

jugarás con los palillos,

hablaré, preguntarás, escucharé,

quizás seamos coquetos

quizás sea divertido.

martes 16 de noviembre de 2010

EL TRÉBOL DE CUATRO HOJAS


Es inusual,

hay un trébol de cuatro hojas por cada 10.000 tréboles de tres.

La tradición dice que encontrarlos por accidente trae buena suerte.

Algo me dice que hallar uno entre los lunares de tu espalda

te hace especial, pero

¿me traerá buena suerte?