lunes, 1 de junio de 2009

margaritas



Se conocieron en la universidad, compartían inquietudes y eso les unió aunque no tanto como los poemas de Benedetti que pronto se dedicaron. El día de su cumpleaños llenó de velas la terraza del viejo ático donde vivía y la esperó con tortellinis, vino y un ramo de margaritas sobre la mesa “no me daba el presupuesto para más”, le dijo, y ella sonrió emocionada, las margaritas eran su flores preferidas. Hicieron el amor escuchando a Janis Joplin y durmieron abrazados hasta el alba. Fueron meses intensos de promesas y planes, la vida les sonreía y se amaban con locura…

Todo acabó el día en que él se dio cuenta que algo fallaba en su relación, un detalle que no podía obviar aunque quisiera, ella no era un hombre.

1 comentario:

  1. Aunque ella intuía que algo así podía acabar pasando, y así se lo comentó a su amiga el día que fueron a ver, curiosamente, y por recomendación de él, El lenguaje perdido de las grúas

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