
Hace sólo unos días, mientras rendía mi pequeño homenaje a A. Vega me preguntaba qué sentiría cuando este momento llegara... el de decirle adiós a mi querido Mario. Ya sé la respuesta, pena, más pena y muchas ganas de llorar. Me disponía a dormir, tras un divertido viaje que ya he compartido con mis amigos, y la noticia de su muerte me ha caido como un jarro de agua fría, no he podido evitarlo, y aquí estoy dedicándole mis lágrimas a Benedetti, qué menos podía hacer..
Cualquiera ovación, cualquier dedicatoria escrita no hará justicia a lo que he sentido con sus poemas... sus libros.. sus recitales... sus poemas... Aun recuerdo el día que lo conocí, me dedicó un libro, y una sonrisa después de decirle "Mario, es que es usted mu bonico".
Tanto habré amado con su Táctica y estrategia, sentido con su Viceversa, vivido con La Tregua hasta Quemar las naves, entonces decidí si Me sirve o no me sirve, canté con Los formales y el frío, le dije No te salves, e Hicimos un trato hasta construir un Canal interoceánico para la Defensa de la alegría...
Sólo puedo darle las gracias Mario por haber dejado este gran legado, se ha ido, pero su poesía nos compañará siempre, al menos así lo espero. Mi vida no hubiera sido mi vida sin los poemas de Mario Benedetti... así que gracias Mario, me está gustando tanto mi vida!
Siempre te llevaré en mi corazón, sin coraza
Es que Benedetti escribió muchos capítulos de nuestra vida...y de nuestra amistad, querida pita.
ResponderEliminarMe acuerdo de aquel día del que hablas, de cómo planeaste sobre las butacas de la sala para que nos sentásemos en ¿primera o segunda? fila, para poder escuchar a nuestro Mario como quien escucha a un maestro. Cómo gritaban fuera los pobres estudiantes que no habían conseguido entrar, por falta de sitio. Cómo todos rompimos a aplaudir como locos cuando escogió para cerrar el recital "No te salves".
Siempre me acordaré de ese día, y de tantos otros en los que estuvo presente.
Ahora estamos jodidas pero radiantes, porque se ha ido, pero le hemos disfrutado tanto...
Es una lástima que no estés conmigo
ResponderEliminarcuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.
Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.
(Amor de tarde)
"Los genios no deben morir..."
Mario ha tenido una vida plena, más todavía! si pensamos en toda la poesía que ha compartido con nosotros, y en lo felices o acompañados que nos hemos visto en tantas ocasiones...
ResponderEliminarHa escrito parte de nuestras vidas con sus poemas, y tan agradecidos quedamos!
Hoy ya no me siento tan triste, él descansa en paz, se lo ha ganado con creces.
Gracias Mario, eternamente.