domingo, 12 de abril de 2009

Su turno


Ella no aparta su mirada de la caja registradora, a penas para dar el cambio y dar un escueto “gracias”. Pensaba en su gato y la lata de pequeño gourmet que le llevaría esa noche. Visualizaba la película que alquilaría en ficciones y en la sopa instantánea que tomaría bajo una manta. “Su cambio, gracias”.

Él se ha levantado decidido a intentarlo, es tímido, mucho, pero es ahora o nunca. Hace la cola en su caja habitual, la excusa…unos pañuelos de papel. La observa abstraída como siempre en sus cuentas, está nervioso, tiene preparado todo un discurso, es su turno.

Cuando ella alargó el brazo para ofrecerle el cambio, cogió su mano entre las suyas, la miró a los ojos y la hizo despertar de su coma social. Quiso decirle todo lo que había pensado, pero fue directo, y sin reparos exclamó “quisiera verte después, cuándo puedo verte?”. No soltaba su mano llena de monedas, pero ella no dijo nada... terminó por aceptarle el cambio y se marchó.

Ella que es tímida, mucho, tiene preparada una respuesta para cuando vuelva... no deja de pensar en ese momento.

1 comentario:

  1. Ojalá la vida le de otra oportunidad, se la merece. Esta vez será valiente.

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